Cuántas ciudades, mares y paisajes
nos convocan con voces silenciosas
a sus luces, mareas y ramajes,
a su bullicio, su fragor, sus rosas.
Quién tuviera una vida de viajes,
tejida de aventuras prodigiosas....
y otra vida después, de ritmo manso,
para la remembranza y el descanso.
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